LA Republica Dominicana

Historia de Balaguer

Otros Presidentes

Rafael Leonidas Trujillo

Juan Bosh

Antonio Guzman

Pedro Santana

Cuarta Precidencia de Balaguer

Tras la toma de posesion, el 16 de agosto de 1986, de su cuarta presidencia por mandato electoral,Juan Antonio Balaguer exhibio un estilo diferente que causó estupor general. Como marcando las distancias de sus ominosos doce anos, el paradigma americano de la senectud fisica y politica encabezó un combate contra la corrupción y los abusos de las instituciones públicas.

durante este gobierno tradujo en destituciones y arrestos en las cúpulas militares y policiales, que alcanzaron a dos secretarios de las Fuerzas Armadas, los generales Manuel Cuervo (cesado en octubre de 1986) y Antonio Cosme Imbert Barrera (quien fuera brevemente jefe del Estado a mediados de 1965, despedido en junio de 1988), aunque estas defenestraciones se realizaron sobre un fondo de rumores de complots contra el Gobierno civil. Su predecesor en el cargo, Jorge Blanco, tambien fue reclamado por la justicia por presunta corrupción.

Mientras unos caían en desgracia, otros emergían del ostracismo. Fue el caso de un viejo adversario de Balaguer, el ex coronel anticonstitucionalista Elias Wessin y Wessin, un "conspirador impenitente", tal como le acusó el presidente cuando lo mandó a un exilio de siete años en 1971; superando viejos rencores, Balaguer nombró a Wessin secretario de Interior y Policía, y luego secretario de las Fuerzas Armadas en sustitución de Imbert. Ideológicamente, la absorción orgánica de 1985 permitió al muy conservador PRSC extender su base política hacia el centroderecha y crear vínculos con la Internacional Demócrata Cristiana.

En lo económico, Balaguer tampoco delegó en sus subordinados y se encargó personalmente de impulsar el sector de la construcción, una prioridad que la oposición tachó de mero populismo desarrollista y que contribuyó a reducir sensiblemente el desempleo. Contando con el respaldo total de la Administración de Ronald Reagan, Balaguer continuó siendo un celoso protector de los intereses de la oligarquía azucarera nacional y del capital estadounidense.

En junio de 1991 el presidente decretó la expulsión inmediata de los inmigrantes indocumentados como colo fon a un reguero de denuncias contra el Gobierno por el trato inhumano dispensado a los braceros haitianos. Con respecto a las fortunas del país vecino, Balaguer se mostró hostil a la llegada al poder en Puerto Príncipe del sacerdote izquierdista Jean-Bertrand Aristide; tras su derrocamiento en el golpe de septiembre de 1991, la junta militar del general Raoul Cédras pudo sobrevivir a las sanciones económicas internacionales gracias a la porosidad de la frontera dominicana, de donde obtenía los vitales suministros de petróleo.

Medidas

En junio de 1991 el presidente decretó la expulsión inmediata de los inmigrantes indocumentados como colofón a un reguero de denuncias contra el Gobierno por el trato inhumano dispensado a los braceros haitianos. Con respecto a las fortunas del país vecino, Balaguer se mostró hostil a la llegada al poder en Puerto Príncipe del sacerdote izquierdista Jean-Bertrand Aristide; tras su derrocamiento en el golpe de septiembre de 1991, la junta militar del general Raoul Cédras pudo sobrevivir a las sanciones económicas internacionales gracias a la porosidad de la frontera dominicana, de donde obtenía los vitales suministros de petróleo.

Impertérrito, Balaguer sorteó todas las dificultades y creó confusión con amenazas de dimitir y anuncios de no presentarse a las elecciones de 1994, pero para el patriarca de comer frugal y vestir anticuado sólo parecía existir un vicio, cual era el poder.

El primer año de la sexta presidencia de Balaguer estuvo marcado por la recesión económica, con una caída en picado de la producción (el PIB se contrajo un 5%) y las exportaciones, y el rebote del paro. La deuda externa se situaba en los 4.300 millones de dólares y seguía creciendo. La inflación del 75% anual, la penuria energética y la reducción de la oferta pública de empleo fueron contestadas con una campana de huelgas generales y de manifestaciones a las que Balaguer replicó con mano dura, ordenando abatir a los revoltosos (varios muertos en octubre y noviembre de 1990) a tiro limpio y arrestos masivos. La desesperación empujó a miles de dominicanos a convertirse en boat people para alcanzar las costas del próspero Puerto Rico en un viaje en el que muchos perdían la vida, mientras que los que tenían algún ahorro incrementaron la numerosa colonia de emigrantes en Estados Unidos